La Tercera, 13 de octubre 2008
Cambios al AFI
Señor director:
Hace 14 años presenté un proyecto de ley que buscaba modificar los criterios de distribución del Aporte Fiscal Indirecto (AFI). Ahora, la ministra de Educación anuncia los tan esperados cambios para miles de jóvenes chilenos.
Esto es bastante esperanzador y decisivo para la movilidad social. Estudios realizados por la Confech han comprobado que la PSU no es el único ni el mejor predictivo del rendimiento académico de los futuros alumnos de educación superior. El rendimiento en su enseñanza media también es un instrumento eficaz. Es muy importante que los cambios reflejen esta realidad y que el AFI considere en un 50% la PSU y otro 50% el lugar de excelencia de los alumnos en relación a sus pares, tal como lo planteé en el proyecto de ley que presenté con el apoyo del académico de la Universidad de Santiago, Francisco Javier Gil.
Considero que entregar el AFI con estas modificaciones permite a las universidades acoger, no sólo al alumnado que estudia en colegios particulares, sino que a todos los jóvenes talentosos del país que han quedado fuera de la educación superior, o no han podido cursar las carreras que deseaban, porque no se consideró su rendimiento escolar.
- María Antonieta Saa
Diputada PPD
lunes, 13 de octubre de 2008
Cambios en el AFI III
sábado, 11 de octubre de 2008
Cambios en el AFI, carta a El Mercurio II
Cartas al director de El Mercurio
Sábado 11 de Octubre de 2008
Cambios en el AFI
Señor Director:
En referencia a la carta del decano de la Facultad de Química de la Pontificia Universidad Católica (PUC), Prof. Luis Hernán Tagle ("El Mercurio", 7 de octubre de 2008), es necesario aclarar a la opinión pública que el puntaje que se utiliza para calcular el Aporte Fiscal Indirecto (puntaje AFI) pondera en 100% el puntaje de la Prueba de Selección Universitaria (50% la parte lenguaje y comunicación y 50% la parte matemáticas); en 0% las notas de la enseñanza media (NEM), y en 0% las pruebas de Historia y Cs. Sociales y de Ciencias. En cambio, para calcular el puntaje de postulación a las distintas carreras, se ponderan, además de la PSU, las NEM y las pruebas de Historia y Cs. Sociales y de Ciencias.
Lo que espera la Universidad de Santiago de Chile, junto a su rector, Dr. Juan Zolezzi Cid, es que el ranking de los alumnos en su curso sea considerado como un nuevo ponderador del puntaje de selección al sistema universitario chileno, que actualmente considera solamente la PSU, las pruebas de Historia y Cs. Sociales, de Ciencias y las NEM. Con esta aspiración, la frase "menos estudiantes talentosos pobres quedarán excluidos de las universidades" es absolutamente verdadera de acuerdo con los antecedentes que durante 13 años la Universidad de Santiago de Chile ha acumulado, al bonificar con un 5% del puntaje ponderado al 15% mejor de cada colegio durante dicho período. Esto ha permitido obtener resultados de calidad, inclusión y promoción social extraordinariamente valederos.
- Ernesto Gramsch Labra
- Máximo González Sasso
Académicos de la Universidad de Santiago de Chile
miércoles, 8 de octubre de 2008
Cambios en el AFI: carta a El Mercurio
Cartas al Director de El Mercurio
Miércoles 08 de Octubre de 2008
Cambios en el AFI
Señor Director:
En carta de ayer, la profesora Sofía Salas Ibarra pregunta si existe evidencia que muestre que el ranking relativo en que se ubica un alumno dentro de sus pares es un buen predictor del rendimiento universitario. La respuesta es sí. En Chile hay estudios de la Usach publicados desde el año 1994 (ver, por ejemplo, "25 Años, la Prueba. Un Proceso de Selección CPU 1994") y otros más recientes efectuados para validar las Becas de Excelencia Académica. En EE.UU., las universidades de Texas y de California eximen de las pruebas de acceso a las universidades a los estudiantes que finalizan la educación media con NEM en el 10% y 3% superior, respectivamente. Los buenos rendimientos académicos de esta experiencia se han publicado en las webs de la Universidad de Austin, Texas. En Francia, desde la época de Napoleón, es requisito para ingresar a las grandes escuelas de ingeniería ser uno de los dos mejores estudiantes del curso.
Volviendo a Chile, la antigüedad en las Fuerzas Armadas es el lugar en el ranking. Las escuelas normales seleccionaban a los dos mejores estudiantes de la educación previa.
La profesora Salas pregunta también si el instrumento usado para medir la calidad de la educación (la PSU) es inadecuado. La respuesta es sí, y la evidencia es abundante. Desde el año 1981 el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) ha ponderado la PAA (hoy PSU) en un 100% y las notas del colegio en un 0%. Inmediatamente después de la irrupción del AFI, las universidades elevaron la ponderación de la PAA desde un 42,9% hasta un 60,4%.
Incluir el ranking de las notas en el AFI con una ponderación de un 50% tiene como objetivo que las universidades ponderen los cuatro años de enseñanza media en, a lo menos, los porcentajes que hacían libremente antes del AFI.
Así, menos estudiantes talentosos pobres quedarán excluidos de las universidades chilenas por un AFI basado en extremo en una cuestionada PSU.
DR. FRANCISCO JAVIER GIL
Académico Universidad de Santiago de Chile
DR. JUAN MANUEL ZOLEZZI
Rector Universidad de Santiago de Chile
AFI e ingeniería social en universidades
Editorial de EL MERCURIO
Miércoles 08 de Octubre de 2008
AFI e ingeniería social en universidades
En Chile existen diversas vías de financiamiento para la educación superior. Una de ellas, relativamente modesta, es el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) que se otorga a las universidades que matriculan a los primeros 27 mil 500 puntajes en la PSU. Es éste un instrumento orientado a estimular la calidad de los planteles de educación superior, considerando que los estudiantes de mejor desempeño en dicha prueba priorizarán las mejores carreras y universidades.
Este aporte ha sido criticado por algunos, porque incentivaría a las universidades a privilegiar a estudiantes de alta PSU que, a la vez, son de altos ingresos, como consecuencia de la correlación positiva que existiría entre ambas variables. Ésta ciertamente existe, pero no es responsabilidad de la prueba, sino del sistema escolar. En todo caso, esa correlación tampoco es perfecta.
Para atenuar este hecho, se ha anunciado que, en adelante, el ranking de notas pesará lo mismo que la PSU, es decir, 50 por ciento. No se sabe aún cómo se realizará este ejercicio. Cabe suponer que, de acuerdo con el ranking de cada estudiante en su curso o establecimiento educativo, se le definirá un puntaje, que se irá reduciendo a medida que vaya cayendo en dicho ranking. En cualquier circunstancia, según ha anunciado el presidente del Consorcio de Universidades Estatales y rector de la U. de Santiago, Juan Zolezzi, los alumnos deberán obtener al menos 550 puntos y pertenecer al 30 por ciento mejor de cada curso.
Si éstos fueren requisitos que deban cumplirse simultáneamente, se podría dar que alumnos con muy elevados puntajes en la PSU no fuesen sujetos de AFI. Esta posibilidad tiene base empírica. No cabe duda de que, en el margen, esta transformación cambia el incentivo de las universidades, sobre todo si semejante medida fuera acompañada de mayores recursos para el AFI, que en términos reales se ha reducido desde 1990.
Es efectivo que el incentivo, así modificado, apunta en la dirección de lograr una selección de estudiantes socioeconómicamente más balanceada. Con todo, las buenas universidades y carreras deberían seguir aspirando a atraer a los estudiantes que tengan mayor potencial de rendimiento para los estándares académicos que ellas han definido. Como en Chile -a diferencia de lo que ocurre con la PSU- las notas no están estandarizadas, difícilmente son un buen indicador de dicho potencial.
Se podría argumentar que el hecho de que éstas se liguen a un ranking diluye la objeción. Pero no es así, porque ¿cómo se compara el ranking de un establecimiento exigente con uno que no lo es? ¿Acaso la elección del establecimiento que realizan las familias y los jóvenes no está influida por el nivel de exigencia?
Frente a estas interrogantes, se podrá argumentar que algunas universidades han realizado estudios que sugieren que el ranking de notas es un buen predictor del rendimiento en la educación superior. Sin embargo, ello no es más que una ilusión estadística, causada por el hecho de que el estudio se realiza en un grupo de estudiantes que ya ha sido seleccionado por la PSU.
Por otra parte, si las universidades, buscando los recursos del AFI, adaptan sus instrumentos de selección, el país podría sufrir un lamentable deterioro en la calidad de aquellas más selectivas. Estamos frente a una propuesta que parece defendible en el papel, pero que está lejos de ser positiva para la calidad futura del sistema universitario. La equidad en el acceso a las universidades y carreras más selectivas sólo se logrará mediante transformaciones profundas en nuestro sistema escolar. En cambio, insistir en la ingeniería social puede producir resultados de mero artificio en nuestra educación superior.
martes, 7 de octubre de 2008
Rector Zolezzi comenta reforma del AFI
Rector de la Usach comenta reforma del AFI
El ranking del alumno es una variable más predictiva que las notas de enseñanza media e incluso más que la PSU, por eso incorporarlo en cualquier sistema, no sólo en el AFI, es un paso adelante”, señaló el Rector de nuestra Universidad y presidente del Consorcio de Universidades Estatales, Dr. Juan Manuel Zolezzi, sobre la reforma del Aporte Fiscal Indirecto (AFI).
Desde el próximo año, el AFI concederá un 50 % de ponderación a las notas de enseñanza media, dejándolas en un porcentaje similar al del puntaje de la PSU, para beneficiar, de alguna forma, a las universidades que captan estudiantes de menores ingresos, según lo expresado por el Rector, quien, sobre las críticas que ha recibido esta medida, señaló que “es una reacción normal, ya que las instituciones son las que reciben más AFI y tienen el temor de que la situación cambie de mala forma para ellos. Sin embargo, nosotros hemos demostrado que la calidad se mide con la progresión de los alumnos, dejando claro que los estudiantes que ingresan por ranking son de excelencia”.
Este año, los montos del AFI fueron de $19 mil millones y se repartieron entre 84 instituciones, pero luego de una votación en el Consejo Asesor Presidencial de Educación, se decidió cambiar el sistema y entregar el dinero a las instituciones que reclutan a los alumnos más pobres y con los mejores rendimientos.Director Programa Bachillerato Usach Francisco Javiel Gil
Por su parte, Francisco Javier Gil, director de Bachillerato de la Universidad, también se manifestó sobre el tema, expresando que, “con esto, se demuestra que la Usach es capaz de generar políticas públicas. Es bueno el cambio, porque como estaba antes, dañaba a la educación media y a la universidad, porque hasta ahora se valoraba un cero por ciento la trayectoria escolar del estudiante, dañando el sistema de selección, el cual no tenía capacidad predictiva en la selección a las diferentes casas de estudios”.
Si bien, la medida ha dejado muy contentas a las autoridades de las diversas instituciones que se beneficiarán con este cambio, el Rector Zolezzi es claro al señalar que, “para que el círculo esté completo, queremos que la admisión a las universidades esté ponderada de la misma forma como se ha hecho ahora con el AFI, es decir, un 50% para la PSU y el otro 50 % para la posición del alumno en cada curso”.
Fuente: Usach al día, 7 de octubre 2008
lunes, 6 de octubre de 2008
Educación 2020 y PSU
La Tercera, 6 de octubre 2008
Educación 2020 y PSU
Señor director:
En momentos en que el debate sobre la enseñanza en Chile ha vuelto a cobrar relevancia a propósito de la iniciativa Educación 2020, cabe reflexionar respecto de la PSU con un cuestionable instrumento a la hora de elegir a los estudiantes talentosos.
El hito de la PSU no refleja el nivel intelectual ni las capacidades de aprendizaje del estudiante, sino más bien sus condiciones socioculturales. No es casualidad que más de 127 mil estudiantes que postulan a universidades del Consejo de Rectores provienen del quintil más pobre y alcanzan un puntaje promedio de 463 puntos.
Estudiantes que provienen del 20% mejor de su colegio y que obtienen 450 puntos en la prueba no son menos capaces que los que obtuvieron 700 puntos. El talento se distribuye igual entre ricos y pobres, eso implica que existen estudiantes talentosos en todos los liceos y que muchos jóvenes “genios” se están quedando fuera porque el Estado no asegura la calidad de la educación.
Las notas de enseñanza media son mejor predictor que la PSU y la correlación es positiva cuando se reconoce la excelencia y se llenan los vacíos en contenidos y metodologías.
Un estudiante que ingresa a pedagogía con 450 puntos puede ser el mejor profesor con un proceso de enseñanza adecuado en la universidad.
- Francisco Javier Gil
- José Miguel Araya
Académicos USACH
domingo, 5 de octubre de 2008
Se reforma el AFI
Se reforma el AFI: ranking de notas del colegio pesará ahora lo mismo que puntaje de la PSU
EL MERCURIO, 5 de octubre 2008
Ya estaba instalada en el ambiente la idea de que el Aporte Fiscal Indirecto (AFI) que reciben las universidades iba a cambiar. Pero aún no había certeza.
Ahora, la incertidumbre se esfumó. El Ministerio de Educación decidió transformar la forma de asignar estos recursos. Así, el sistema que durante 27 años entregó recursos a las universidades que captaban a los 27.500 alumnos con mejores puntajes en la PSU (y antes en la PAA) llega a su fin.
El rector de la Universidad de Santiago y presidente del Consorcio de Universidades Estatales, Juan Zolezzi, lo confirmó, explicando que la nueva fórmula tomará en cuenta no sólo a los mejores puntajes de la PSU, sino también el ranking de los alumnos en los colegios. El objetivo es incentivar a las instituciones para que recluten alumnos de menores ingresos y que no obtienen los mejores resultados en la PSU.
Este año, los montos del AFI alcanzaron $19 mil millones y se repartieron entre 84 instituciones.
La idea fue fuertemente debatida en el Consejo Asesor Presidencial de Educación Superior, en el que la mayoría votó a favor de cambiar el sistema y así entregarles los montos a las instituciones que reclutaran a los alumnos más pobres.
El rector de la U. de Chile, Víctor Pérez; el de la U. Católica, Pedro Pablo Rosso, y el de la U. Técnica Federico Santa María, José Rodríguez, votaron a favor de mantener los criterios de asignación actuales, pero complementados con otros criterios para corregir desigualdades. Finalmente, el ministerio optó por una solución intermedia.
-¿En qué consiste el nuevo AFI?
"El nuevo AFI consiste en que se valorarán en 50% los puntajes de la PSU y en 50% el ranking de los alumnos, es decir, la posición de ellos en su curso. Además, el alumno tiene que obtener un mínimo de 550 puntos y debe pertenecer al 30% mejor de cada curso. Siguen siendo los mismos 27.500 estudiantes, y nosotros pedimos que se aumente el (monto del) AFI, dado que los 27.500 fueron establecidos cuando eran 40 mil los postulantes (a las universidades), y hoy hay 240 mil postulantes. El AFI debió haber crecido en la misma proporción".
-¿Qué se logra con el cambio?
"Que un alumno que está en un colegio municipalizado y que obtiene 600 puntos, pero que es el número uno del curso, va a quedar en una mejor posición que un alumno que tiene 700 puntos pero es el más malo de su curso. El primer alumno va a entrar (al AFI), el otro no".
-¿Cuáles son las universidades que se van a beneficiar con el cambio?
"Las universidades que ganan son las que reciben más alumnos de colegios municipalizados y particulares subvencionados".
-¿Cómo beneficia esto al sistema?
"Obviamente, es más justo. La plata va a llegar a instituciones donde efectivamente hay alumnos mucho más motivados por estudiar. El alumno que está en el primer lugar del curso quiere seguir siendo el primero".
¿Qué es el AFI?
El Aporte Fiscal Indirecto es el monto que reciben las instituciones que matriculan a los 27.500 mejores puntajes de la PSU. En 2008 se repartieron $19 mil millones.
El rector de la Universidad de Santiago, Juan Zolezzi, no se puede sacar la sonrisa de la cara. Todavía sigue fascinado con que la Comisión Nacional de Acreditación los haya certificado por seis años en todas las áreas. Con esto, la universidad dio un enorme salto, pasando de una tibia certificación por tres años en 2005 a entrar al ranking de las mejor evaluadas, quedando sólo detrás de la U. de Chile, la U. Católica y la U. de Concepción.
"Dimos vuelta la universidad en dos años", asegura Zolezzi, quien asumió la rectoría en 2006. La solución consistió en bajar los niveles de endeudamiento de $22 mil a $4 mil millones, invertir en investigaciones y contratar a 51 académicos con grado de doctor.
También implicó reformular la degradada Facultad de Educación y el consiguiente despido de 12 académicos. Por eso, el rector tiene una postura definida frente al plan Inicia que lanzó el Mineduc para la formación inicial de los profesores. Aunque valora la iniciativa, plantea varias quejas. "Le estamos entregando financiamiento a la oferta privada y yo no soy partidario de eso", alegó Zolezzi y agregó que "no me gusta el concepto ni siquiera de orientaciones mínimas ni currículum mínimo porque eso tiende a nivelar hacia abajo".
viernes, 3 de octubre de 2008
Los grandes ausentes
Los grandes ausentes
Por Loreto Egaña, directora del Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación
El debate sobre la inequidad de nuestro sistema educativo, que se traduce en una baja calidad de enseñanza a los niños de menores recursos, suele evocar la falta de competencia de docentes y directores de establecimientos. El problema de la calidad de la educación y en especial la precariedad de la labor educativa en los sectores más vulnerables es complejo y no existen recetas, sólo intuiciones y prácticas avaladas por la experiencia y la investigación.
Si los docentes y los directores son esenciales, los dueños de los establecimientos son imprescindibles para orientar estos esfuerzos. Las experiencias de escuelas exitosas en sectores de pobreza muestran sostenedores comprometidos con la educación, capaces y competentes para generar procesos virtuosos que se retroalimentan y perfeccionan. Consisten en metas claras que guíen las diversas iniciativas, escoger al personal directivo idóneo, contar con una política informada en cuanto al cuerpo docente para potenciar las capacidades que la mayoría de los maestros posee, generando las condiciones para que ellas se desplieguen.
Un establecimiento en proceso de mejoramiento continuo demanda una adecuada gestión de los recursos y un constante monitoreo de las metas. Estas son responsabilidades prioritarias de los sostenedores, particulares o públicos. La realidad es bastante desalentadora. Fruto de los cambios en la década del 80, la gran mayoría de los que operan con recursos públicos y atienden a 93% de la población escolar no son los más idóneos para la tarea. Existen excepciones que no hacen si no confirmar la regla. ¿Qué hace la diferencia en los resultados educativos del conjunto mayoritario de la población escolar? La variable que más peso presenta en los resultados del Simce y la PSU se refiere a las diferencias socio-económicas y culturales de las familias. En el caso de los estudiantes de sectores vulnerables implica recursos materiales y simbólicos del entorno familiar, capacidades de exigencia ante el servicio educativo recibido. Este peso tan significativo de las condiciones familiares da cuenta de una privatización de la responsabilidad por los resultados. Dicho de otra forma, la incapacidad de las políticas educativas pese a los esfuerzos por revertir este proceso.
En los próximos meses se debatirán en el Congreso algunas iniciativas legales que inciden en el régimen de sostenedores educativos. Es necesario tener presente que demoramos 28 años en reconocer públicamente este problema, que está en la base de la precariedad y el "desastre", como algunos califican, de la calidad de la educación de los sectores de menos recursos. Es de esperar que los legisladores tengan claridad y convicción para producir un cambio sustancial en los sostenedores del sector público, que atienden a la población escolar más vulnerable. Es indispensable identificar las instituciones más adecuadas y confiables que se responsabilicen por la calidad de la educación que dan. Los acuerdos legislativos sobre los sostenedores particulares debieran ser rigurosos en calificar quiénes tienen competencia para impartir educación, reconociéndose que mayores controles y fiscalizaciones no consumirían tiempo y recursos si hubiera sostenedores idóneos y responsables.
Es necesario hacer hincapié en el protagonismo de docentes y directivos para generar procesos educativos de calidad, en la necesidad de atender a su formación, condiciones laborales y salariales y al mejoramiento de sus prácticas pedagógicas. Son condiciones indispensables pero no suficientes, y perderían su potencial efectividad si no se cuenta con sostenedores que orienten y potencien estos procesos, con claridad en las metas y capacidad en la gestión, de modo de facilitar los procesos educativos, responsabilizándose de los resultados.
Fuente: La Nación, 3 de octubre 2008
lunes, 29 de septiembre de 2008
LGE y debate educacional
LGE y debate educacional
Felipe Bettancourt, Presidente de FEUC y Claudio Alvarado, Secretario general de FEUC / La Nación
LA COMISIÓN DE Educación del Senado postergará hasta noviembre la votación del proyecto de Ley General de Educación (LGE, Boletín 4970-04). Si esto permite a la cámara alta, además de escuchar a nuevos expositores, analizar de una forma cuidadosa y responsable las observaciones que sobre la LGE hemos realizado diversos representantes del mundo estudiantil y educacional, entonces la noticia resulta positiva.
Quienes hemos expuesto ante la comisión de senadores señalamos que tanto el debate educacional como la LGE presentan defectos muy preocupantes. En la discusión se han resaltado de modo negativo la ideologización y la desinformación mostrada por muchos "actores sociales". Un claro ejemplo: durante un año y medio se discutió casi en exclusiva acerca del lucro y la selección, siendo que ninguno de estos temas se vincula directamente con las causas de la crisis de la educación.
Pero, además, en varias ocasiones el debate se ha tornado agresivo. En este sentido, es sencillamente inaceptable que algunos protagonistas de la discusión pública educacional -los mismos que suelen invocar el respeto y la tolerancia- hayan defendido agresiones contra ministros de Estado.
En cuanto a la LGE, éste presenta ciertas mejoras ante su versión original (de abril de 2007): (i) reconoce -al menos de manera formal- que son principios del sistema educativo la libertad de enseñanza, la autonomía de los colegios y la diversidad de proyectos educativos; (ii) contiene diversas alusiones relativas al respeto del proyecto o reglamento interno del colegio; (iii) entiende la calidad en función de los estándares de aprendizaje; (iv) contempla mayores exigencias para los sostenedores educacionales; (v) permite a los profesionales hacer clases en disciplinas afines a las suyas, cumpliendo claro está, ciertos requisitos.
Sin perjuicio de esto, la actual LGE presenta también múltiples vacíos y problemas que opacan los avances antes mencionados. En primer lugar, no permite ni asegura la educación de calidad que se ha prometido. No sólo porque una ley no soluciona de forma automática las cosas, sino porque la LGE no ataca ni el bajo e insuficiente monto de la subvención escolar por cada niño, ni tampoco las rigideces del estatuto docente. La solución de estos problemas representa una condición necesaria para mejorar la calidad de la educación chilena. Alguien podría decir que no es propio de una Ley General de Educación abordar dichos problemas, pero mientras ellos no se solucionen resulta imposible dar el salto en la calidad que se ha prometido.
La LGE establece un sistema educacional que ignora a la sociedad civil. No sólo no promueve una sana diversidad de proyectos educativos, sino que, en la práctica, dificulta la existencia de éstos. ¿Por qué? (i) más allá de ciertas declaraciones, no establece mecanismos de promoción y apoyo a la familia, que siempre será la primera y principal educadora -la realidad siempre se impone-; (ii) los estándares de aprendizaje son definidos uniforme y centralmente; (iii) sólo permite 30% de tiempo de libre disposición a cada colegio para desarrollar su propio proyecto educativo; (iv) no incentiva ni el aporte de las personas particulares ni la diversidad de proyectos en educación. ¿Acaso no ganaría el país si se promoviera que muchas personas ofrecieran una diversidad de proyectos educativos de calidad en sectores de extrema pobreza?
En la práctica, se mantiene el esquema seguido durante los últimos años: son mínimas las posibilidades de los colegios para desarrollar sus proyectos, porque sólo se admiten los que cumplan con los objetivos generales de las bases curriculares establecidas por el Mineduc -los nuevos Contenidos "Mínimos" Obligatorios, que durante los últimos años han sido absolutamente extensos e inabarcables-. ¿De qué libertad educacional estamos hablando?
Estos y tantos otros son los temas que debe analizar el Senado. Su desafío es muy grande. Como FEUC hemos intentado contribuir a su tarea de forma seria y propositiva, porque los estudiantes, desde nuestro rol, tenemos mucho que decir y mucho que aportar. Es de esperar que el Senado sea capaz de identificar y erradicar las consignas ideológicas que nos apartan de las medidas que necesita la educación chilena. Ello permitiría corregir los múltiples defectos que han presentado tanto la LGE como la discusión pública educacional.
Fuente: La Nación, 29 septiembre 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
PSU, buen predictor
La siguiente Carta al Director del Diario La Tercera se publicó el viernes 29 de agosto 2008
Señor director:
“Las notas de enseñanza media son un buen predictor del rendimiento estudiantil, pero en cierto rango”, concluyó en una nota publicada por este medio uno de los asesores técnicos del Consejo de Rectores que elaboraron el estudio de Validez Predictiva de la PSU.
En la Universidad de Santiago de Chile la correlación de las notas no es negativa cuando se bonifica a aquellos jóvenes talentosos que pertenecen al 15% mejor de su promoción. Desde 1992 la Usach bonificó en un 5% el puntaje ponderado de selección de los postulantes cuyo promedio de notas de la enseñanza media se encontraba en el 15% superior de su establecimiento. Esta medida terminó el 2004, cuando el Consejo de Rectores eliminó la iniciativa.
Tal bonificación me permitió ingresar a Periodismo en esa casa de estudios, abriendo una oportunidad que habría sido imposible de sortear, porque mi puntaje de la PAA era inferior a lo requerido por la carrera.
Mi rendimiento deficitario (664,5 puntos) no implica que yo haya sido menos talentosa que el estudiante que alcanzó los 750 puntos. Más bien, se explica dadas las condiciones socioculturales donde estaba inserta mi comunicad educativa.
Esas son algunas señales de cómo esta institución reconoce las condiciones desiguales de calidad en los establecimientos educacionales y se la juega por abrir la brecha del acceso a la educación superior.
-Roxana Chiappa